Claves iniciáticas para el uso de enteógenos: una entrevista con el psicoanalista José Luis Parise.

En un revelador encuentro llevado a cabo en la Ciudad de México, el psicoanalista argentino José Luis Parise, creador del método de los once pasos de la magia, ubica con precisión valiosas claves para entender oracularmente a los enteógenos, tal y como enseña atemporalmente la iniciación, el chamanismo y la magia.

La investigación de José Luis Parise -un psicoanalista argentino con un impresionante trabajo de campo de más de treinta años en los saberes ocultos de las diferentes culturas originarias del planeta- ha develado una metodología que ha demostrado ser consistente con los principios esotéricos universales de las diferentes formas de iniciación. Su método –Los Once Pasos de la Magia- integra hemisferios cerebrales al unir elegantemente conceptos chamánicos, cabalistas, budistas, hinduistas y un largo etcétera de muchas otras corrientes herméticas y espirituales, con disciplinas más familiares a occidente como el psicoanálisis, la lógica, la topología y la lingüística. Parise, sin ser de sangre indígena, es considerado en la actualidad un altomisayok, es decir, uno de los siete sumos sacerdotes que salvaguardan el conocimiento oculto de los últimos descendientes puros de la raza inca: los indígenas Qéros del Perú.

José Luis Parise

Aprovechando la visita de este reconocido investigador a México, decidimos conversar con el sobre el tema de los enteógenos; nombre que reciben las poderosas sustancias expansoras de conciencia empleadas milenariamente como agentes intermediarios entre lo humano y lo divino. Recordemos que el termino enteógeno es un neologismo acuñado décadas atrás por Jonathan Ott, Robert Gordon Wasson y otros reconocidos académicos y cuyo significado es “generando la divinidad interior”. Cabe señalar que las prácticas con enteógenos son fenómenos virtualmente universales en toda la cultura humana y juegan un rol muy importante en las escuelas iniciáticas; donde los propios iniciados poseen un sentido de lo sagrado y un modelo de interpretación oracular en torno a las experiencias con estas sustancias.  Así que quien mejor que un maestro de la iniciación contemporánea como José Luis Parise para introducirnos magistralmente en tan fascinante y enigmático tema.

Gracias por concedernos esta entrevista, José Luis. Quizá una primera buena pregunta para abrir esta entrevista puede ser la siguiente: ¿Cómo considera la iniciación el uso de los enteógenos?

Antes que nada agradezco la posibilidad de hablar de este tema porque no es algo sobre lo que me pregunten habitualmente en los reportajes y verdaderamente noto que se necesita mucho una profundización en esto. La humanidad toma a los enteógenos como algo pasatista, inerte, new age o incluso como algo directamente perjudicial. Yo he realizado investigaciones de más de treinta años sobre estos temas, he viajado a las diferentes culturas originarias del planeta, he estudiado sus escritos sagrados -prácticamente de cada cultura iniciática que conozco- y puedo decir que no hay cultura que haya generado iniciación sin algún tipo de enteógenos,  o sea, el tema es extremadamente importante y serio, el problema es lo que se hace con la enteogenia y con todo lo que representa un acceso a lo sagrado.

Tal vez empezar de adelante hacia atrás sea lo más aconsejable, de lo más actual hacia lo que es lo más potente de la cuestión, porque entender el extravío actual –aún con buenas intenciones- es una de las mejores maneras de comprender en que consiste el potencial de estas sustancias. Yo he realizado diferentes experiencias enteogénicas in situ, tuve la suerte de hacerlo en las circunstancias más diversas: desde dentro de un departamento en la ciudad hasta en medio de la selva amazónica –con los riesgos que todo esto conlleva- y en donde la sustancia te puede aceptar o no (puedes pasar a tres metros del árbol que la contiene y no reconocerlo) así que puedo decir de entrada que lo primero consiste en conocer los requisitos fundamentales para aprovechar el tema.

Parise durante nuestra entrevista

La enteogenia en la actualidad aparece como un término que se acuña en 1979  -aunque si bien, remite a cuestiones originarias- pero el solo hecho de ver cuando sucede y donde, nos da mucha claridad para observar lo que estamos haciendo los humanos con esto. Cuando este concepto salió a flote fue en un texto académico llamado Journal de Drogas Psicodélicas (Journal of Psychedelic Drugs No. 11. 1979) ¡solo eso ya nos marca todo! la humanidad rebota entre palabras tales como “droga”, “alucinógeno”, “psicodélico” y en el medio de todo eso los enteógenos.

Cuando le preguntas a la gente que está por tomar alguna sustancia acerca de si eso es una droga, un enteógeno, un alucinógeno o un psicodélico, vemos entonces la confusión que hay al respecto. Aunque esto parezca muy académico, hasta los chamanes más poderosos con quienes tome estas experiencias maravillosas se encargaban muy bien de aclarar que es lo que íbamos a hacer, todo esto para que no se confundieran estos términos que ellos tienen muy bien diferenciados.

El solo hecho de que se hable de una “droga” para referirse a las sustancias enteógenas ya nos habla de entrada de una profunda convicción de meter esto en un terreno de confusión; es decir, si hablamos de drogas hablamos de algo que causa adicciones. Está bien si llamamos a los medicamentos drogas, pero esto no se usa tan habitualmente, cuando dices drogas lo más común es que la gente piense -por ejemplo- en la cocaína o sustancias de ese orden, y el solo hecho de poner al término de enteógeno dentro de ese mismo estante nos está marcando que lo que vamos a hacer es muy probable que cause problemas, porque va a causar lo que causa una droga.

Parise en su iniciación con los Qéros

En los once pasos de la magia que yo descubrí por igual en todas las culturas iniciáticas y que son con los que actualmente también hacemos magia, estas experiencias están marcadas a partir del paso 7, no antes; y el problema es que la gente quiere hacer estas experiencias como un primer paso, para descubrirse o como parte de un despertar espiritual; es como si a un bebe le dieras para despertar en una situación social una bebida alcohólica, lo más probable es que obtengas una catástrofe; es lo mismo que ocurre si le das algún tipo de estas sustancias a alguien que está en sus primeros pasos del camino.

Hablar de drogas acarrea situaciones más problemáticas que de sacralidad; cuando hablamos de psicodelia esto también puede llegar a ser un problema ya que este concepto quedo muy asociado a lo que todos sabemos ocurrió con el LSD; sin embargo, esto puede dejar de ser un problema si recordamos que en su verdadero origen la psicodelia habla de la manifestación del alma. Ahora, cuando alguien va a buscar sustancias alucinógenas la persona cree que se va a encontrar algo que no existe, si hablamos de alucinación hablamos de una patología, yo soy psicoanalista y puedo decir con claridad que alucinación es percepción sin objeto, esto quiere decir que lo que percibe la persona no existe en otro lugar más que en su mente, y por lo tanto no puede tomarse en serio lo que ve en un viaje con estas sustancias.

Pues bien, en 1979 los académicos usaban “droga”, “psicodélico” y “alucinógeno” en el mismo orden, todo para tratar de instaurar un nuevo término que sería el de los enteógenos.  Entender todo esto nos permite ordenar algunas cosas, es decir, vamos a necesitar tomar posición sobre qué vamos a hacer ¿tendremos una experiencia con drogas, psicodélicos o alucinógenos?… ¡aquí comienza el tema!.

Journal of Psychedelic Drugs No.11 (1979) donde los académicos Bigwood, Staples, Ott y Wasson propusieron formalmente el término “enteógeno”, del griego antiguo ἔνθεος (éntheos), “inspirado divinamente”, y el sufijo -gen, del griego antiguo -γενής (-genés), de γεννάω (gennáō), “engendrar”.

Hasta ahora trate de explicar todo lo que no, en otras palabras, no confundir a la enteogenia con los conceptos de drogas, alucinógenos o psicodélicos (a menos que tomemos este último desde su correcta etimología). Pero el termino enteógeno, si lo consideramos en su vertiente más original está muy bien nombrado, el problema aquí aparece porque la gente no tiene la más mínima conciencia de que se concita cuando se concita a algo enteogénico.

Vamos a ser claros, el camino de la iniciación son once pasos (los mismos once pasos que siguieron Cristo y Buda) esto yo lo decodifiqué, lo enseño, lo demuestro, lo aplico y funciona atemporalmente. Ahora bien, los once pasos se estratifican en cuatro fases, es como decir que son once materias repartidas en cuatro años; las cuatro fases son: guerrero, mercader, sacerdote y mago. En todas las culturas originarias es así y esto tiene un orden lógico; el guerrero se ocupa de lo interno, el mercader de lo externo, el sacerdote (pontífice) arma puentes entre lo interno y lo externo, y el mago integra a los tres anteriores. El concepto de enteogenia une todo esto que acabo de mencionar; pero cuando a la gente le hablas de enteogenia se quedan con la parte que al Yo le gusta, es decir, lo theos (lo sacerdotal o divino). Reducir la palabra a esto último representa uno de los principales extravíos del tema, esto es así porque la misma palabra nos da la secuencia: primero va el ente (la persona -camino del guerrero); si yo primero no me ocupo de mí ante la sustancia y trato de entrar directamente en el theos, no estoy respetando los pasos y voy a obtener únicamente confusión, la misma confusión que tendría alguien que no hizo la escuela primaria y se pone a estudiar temas de universidad.

Parise durante un plenario explicando las fases del camino iniciático

Así es como estas cuatro fases del camino iniciático están condensadas en el término enteógeno. La lógica de esto me obliga a mirar primero hacia adentro (camino del guerrero), luego que hago con eso en mi vida cotidiana (camino del mercader), después el puente entre lo interno y lo externo (camino del sacerdote) y finalmente, el mago como una visión integrativa de todo eso. Lamentablemente, la gente ha perdido de vista que aquí hay un mapa, ¿por qué? pues porque el Yo de cada persona recorta a voluntad y deja solo lo que más nos gusta: lo theos. Si quiero contactar solo con lo divino o lo sacerdotal simplemente NO FUNCIONA, en ninguna religión original se ha hecho así y mi experiencia en las culturas iniciáticas también lo confirma.

No funciona si tan solo tienes ganas de probar la sustancia y pagas una suma de dinero, hay que ganarse en lo interno el derecho a hacer uso del enteógeno. Puedo darte un ejemplo: Castaneda y Don Juan Matus. Castaneda llego a ver a Matus con su ínfula de antropólogo a pedirle la sustancia y Matus sencillamente se le rió en la cara, para llegar a dársela a Castaneda él se la tuvo que ganar, ¿esto qué significa? ganarse la sustancia implica que yo tenga que sacar de mi lo que me haría obstáculo al momento de tomarla; aquí entramos en el juego que hay entre el guerrero y el mercader. Uno no toma enteógenos por pasatiempo, en las culturas iniciáticas simplemente no te lo daban, era únicamente cuando estabas por empezar una gran empresa, o sea, cuando uno se dirigía a cuestiones donde la fuerza humana no alcanzaba, hasta ahí se tenía el derecho de acceder a esto; no se hacía para tener sencillamente un viaje mental o ahorrarse el pasaje a Machu Picchu, sino para en verdad concitar fuerzas divinas en mí (contactar con el theos en mi).

Arte visionario de Alex Grey

Todas las mitologías nos demuestran que los dioses nada quieren saber de los hombres, los dioses siempre tienen mucho cuidado respecto de los hombres; Brahma mete a Vishnu en el medio para que Shiva no lo moleste demasiado; mientras que en Grecia Zeus no quiere recibir a Prometeo; lo que trato de decir es que el theos se cuida mucho del ente, para solucionar esto es que necesitamos ese camino de mercader o de negociación, el mercader hace referencia a algo que debo hacer en lo externo.

Hablando concretamente: la sustancia me va a abrir su divinidad como llave y me va a contactar con mi propia divinidad, solo si lo que yo voy a tomar como motivo para la sustancia es un motivo sagrado, eso que los griegos llamaban heroico y que los árabes llamaban almohada, palabra que etimológicamente significa “poner la cabeza en lo superior”.

Cuando la sustancia es ingerida, uno no sabe si lo va a mandar a algo supra o sub consciente, la misma sustancia puede enviarme hacia soluciones superiores (contactos, caminos, visualizaciones, estados ampliados de conciencia) o puede mandarme a lo más bajo de mí,  ¡la misma sustancia! por eso es que en otras culturas también se les daba el nombre de sustancias sublimes, y sublimar si bien es ir hacia arriba te pide primero lo “sub”, es decir, ir a lo más bajo (no puedo ir para arriba si primero no voy para abajo).

Si de todo esto vamos armando un método, entonces entendemos algo: lo primero que debemos saber es el resultado que queremos obtener, si ese resultado es algo que no puedo alcanzar desde mi Yo, es muy posible que la sustancia me abra grandes caminos. Si lo que quiero son cuestiones para mi Yo (placer, satisfacción o simplemente ver el mundo abierto en un estado ampliado de consciencia) sin que en algo haya mejorado el universo después de mi experiencia, entonces el enteógeno se me burla.

Al enteógeno hay que entenderlo como un oráculo: es algo que te va a mostrar cosas que no son las que tu Yo supone, y cuando uno va a un oráculo ¿de qué depende todo? … de la pregunta. Si la pregunta no está bien formulada, el tarot o cualquier oráculo se te burla; a Confucio el I Ching se le burlo durante cuarenta años hasta que hizo una pregunta digna de ser respondida, primero le decía “cuida mejor los tres pelos de tu barba” (risas) ya que Confucio iba sucio y desaliñado; bueno, esto es lo mismo que ocurre al ir a tomar cualquier sustancia enteógena sin respeto.

El trimurti de Brahma, Vishnu y Shiva

Cuando lo que yo voy a tomar va a ser para lograr algo que en el mundo cotidiano  no puedo lograr desde mi Yo, es posible que la sustancia me tome en serio, que el theos se manifieste. Esto es como cuando Vishnu en la India le muestra a Brahma quien es Shiva, o sea, es materia que quiere ir más allá, que se enciende, entonces el mundo de la luz se abre; si yo voy a llevar sombra al mundo de la luz se van a defender de mí. Esto es entonces en verdad un camino de magia, porque voy a tener que concitar fuerzas superiores a las de mi Yo, no es simplemente un camino de exploración psicodélica, intelectual o espiritual,  nadie gastaría en las culturas iniciáticas una pócima sagrada para que tan solo aclares algo en tu cabeza, era para mejorar a lo que había como cultura; bueno, pues sigue siendo igual.

A partir de esto se arman las dos vías: lo supra y lo sub; pero en un orden muy claro, dijimos guerrero, mercader, sacerdote y mago; lo primero que va a salir en la experiencia es lo que menos yo quisiera ver (camino del guerrero) y esto es lo que le pasa a la gente cuando se preguntan “¿por qué vi eso en tal experiencia?” claro, no lo relacionan con que resultado quieren alcanzar; es como hacer el oráculo sin haber hecho la pregunta antes; cualquier oráculo si yo no hago primero la pregunta me va a responder por lo que hay en mi mente rebotando. Pongamos un ejemplo, llego a tomar la sustancia porque hay un problema con mi pareja, si yo no hago la pregunta el oráculo me va a mostrar cosas sobre esa situación, pero a mí no me va a ser fácil reconocerlo porque me lo va a mostrar en forma de arquetipos y otras cuestiones que no son las de mi Yo. Ahora, si voy con una pregunta, supongamos “¿está bien el camino que estoy emprendiendo para resolver tal problema en mi pareja?” todo lo que me va a mostrar ya tiene una clave; es como en música, si yo no sé en qué clave o tono estoy tocando tu puedes cantar en otro tono diferente y es una porquería lo que obtenemos, pura desarmonía. Bajo esta lógica el tono es la pregunta, entonces con este tono puedo referenciar toda mi experiencia, cuando el enteógeno me muestre lo peor de mi yo ya sé a qué se refiere eso y eso mismo me va a servir para obtener claridad y seguir adelante; por eso el camino del guerrero se dice que es despiadado; mientras que el camino del mercader es astuto; yo debo tener la astucia de decodificar la pregunta y lo que me está respondiendo en una misma clave.

Arte ayahuasquero del chamán y artista peruano Pablo Amaringo

Esta claridad a veces te llega en la misma noche de la toma; esto a mí me ha ocurrido en la selva -donde es muy fuerte la experiencia, ya que descubres que todo lo que has leído de mitología era verdad: el árbol te habla, el jaguar te seduce, el agua se transforma en un espíritu sensual que te envuelve, es terriblemente claro que todo lo que escribieron o pintaron mitológicamente no era imaginación simplemente- bueno, durante las primeras oleadas de la toma se te muestra lo peor, o sea, lo que te está haciendo obstáculo para alcanzar tu resultado; pero si yo sigo el camino mental, el camino del corazón y el camino de la palabra del mago, empiezo a hacer preguntas con respecto a lo que se me muestra “ante esto que se me está mostrando ¿está bien lo que estoy interpretando?”… ¿ves? sigo preguntando continuamente porque tengo una meta a lograr; de esta forma empiezo a entender que es lo que me surge y cuál es su significado.

Me acuerdo de la primera vez que tome ayahuasca en la selva; nos encontrábamos en los primeros pasos de la realización de la película sobre esta misma enseñanza y yo pregunte específicamente acerca de eso, así que todo lo que me salió al cruce fue lo que después me encontré en la vida cotidiana, pero yo ya tenía las soluciones, porque al encontrarme con esto durante la experiencia yo ya lo había resuelto en el plano de lo sutil. Una vez que decodificas la experiencia, cuando te aparece algo después (en la vida cotidiana) tu ya sabes que eso es a lo que se refería tal visión durante la toma. En mi caso vi una muerte, y claro, al poco tiempo se murió Anthony Quinn que era quien tenía el papel principal de esta película ¿y ante la muerte que había que hacer?… en la experiencia yo vi a Anthony Quinn cambiar de cara, por lo cual supe que había tan solo que cambiar de actor y no renunciar a la película; en cambio, si uno esta desorientado, sin hacer todo esto previo, no sabes cómo interpretar lo que te aparece y puedes llegar a pensar cosas tales como “¿eso quiere decir que no debo hacer la película?”.

¿Digamos que entonces la señal empieza a predominar sobre uno?

Así es, y tú te transformas en un idiota seguidor de señales “se fue el ómnibus… ¡quiere decir que no debo ir a trabajar!” (risas). La magia no es así, si eso pasa quiere decir que debes de invocar correctamente para que el ómnibus llegue y todo sea armónico con lo que tú quieres lograr. Bueno, a partir de todo esto comenzamos a entender algo; lo que me va a venir en las fases más avanzadas de la noche de la toma (o en tomas posteriores) -una vez que haya despejado mis obstáculos- será la aparición de la magia, es decir, recién ahí se produce el contacto entre el mercader y el sacerdote llevándome hacia el mago; en ese estado me empezaran a llegar ocurrencias, ideas, energías y seguridades que no tenía antes; esto se puede entender como haber armado un futuro, y ahora, desde ese futuro empiezo a tirar líneas hacia mi presente; a la mañana siguiente termina la experiencia y saliendo de ahí empiezo a generar casualidades que me conducirán hacia mi resultado en la vida cotidiana, pero todo esto ocurre únicamente porque ya tiene mi guía y mi timón, es decir, yo me dejo llevar por la sustancia una vez que ya le dije lo que quiero obtener, lograr o esclarecer; de lo contrario es como tomar una bebida que va a hacer de mi lo que ella decida.

Ahora, lo que ocurre frecuentemente es que la gente toma una sustancia con algún propósito y la siguiente vez que la toma no tiene nada que ver con lo que había puesto como su resultado anteriormente. Yo tengo que entender todas mis tomas como partes del camino hacia un mismo resultado; es como decir que el médico me da una nueva dosis de una “droga” pero esto es para curarme de una misma enfermedad, no es que yo me tengo que olvidar de esa enfermedad original y ahora suponer que esa droga es para otra cosa; si yo no tengo claro esto, entonces la segunda o tercera toma me quedan totalmente desintegradas de la primera, pierdo orientación, y si eso ocurre no puede haber magia, ya que el mago es precisamente quien integra.

La ayahuasca es uno de los brebajes enteogénicos más poderosos

A partir de esto perdámosle el miedo a la toma, porque la misma toma puede ser extremadamente provocadora y fuerte. Mira, este año mi escuela (Escuela de Iniciación Psicoanálisis-Ocultismo) cumplió 35 años; en todos estos años yo he tratado por todas las vías de decirle a la gente de la escuela que tomen las sustancias únicamente hasta que estén seguros de que efectivamente, se están dirigiendo a lograr algo. Es como decir que si durante el día te has dirigido correctamente, durante la noche tienes el derecho de acceder a la sustancia; si durante el día te has mentido, estas esperando, te estas justificando o estás enojado con el mundo con respecto al resultado al que te diriges, es mejor que no la tomes. Cuando ocurre esto, fíjate lo que pasa, una vez un chamán trataba de ingresar ayahuasca a Argentina y no lo pudo lograr, era un momento donde la gente no se estaba dirigiendo a algo; después hacemos el viaje con la gente de mi escuela, fuimos a Machu Picchu, abrimos todas las puertas, la vez siguiente que vuelve el chamán a Buenos Aires la pudo meter sin problema, actualmente tengo esa sustancia en mi quinta en Buenos Aires, envasada para el momento exacto en que tenga que ser tomada. ¿Ves? la sustancia decide si encontrarse contigo o no.

Llegado a este punto tal vez debamos hacer un pie de página con respecto a cuales sustancias son de las que estamos hablando. Cuando tú ya te has decidido y le has demostrado a lo divino en ti que eres confiable, que te estas dirigiendo a lo que quieres, que vas a entender lo que te surja no porque te guste sino porque surja lo que surja lo vas a tomar como la respuesta que respetas, valoras y con la cual te comprometes a trabajar, y no que simplemente vas a querer tomar otra vez o cambiar de sustancia,  entonces el universo te trae la sustancia exacta para ti; o sea, nunca la respuesta es universal, es de uno en uno; para el resultado de algunas personas la ayahuasca puede servir más que el peyote, pero para otras personas puede servirles más el peyote (tan solo por nombrar dos enteógenos de los más conocidos). Lo mismo ocurre con las sustancias sintéticas, claro, ahí uno debe tener cierta confianza en el laboratorio y con el laboratorista, supongamos que si tú en tu camino has demostrado ser lo suficientemente confiable, entonces te vas a encontrar con lo confiable ahí afuera. ¿Cuál es la sustancia exacta?… la que te encuentres, y ahí no hay mejores ni peores. Esto es como el principio que maneja la homeopatía que dice “no hay enfermedades sino enfermos” a cada enfermo hay que adaptarle la potencia, dosis, etc. Bueno, esto es lo mismo, una toma de ayahuasca por igual a unos les puede servir y a otros no, porque puede ser que simplemente la persona fue debido a que un amigo lo llevó y no porque eso es en verdad lo que las señales le dicen que es la sustancia indicada.

Ahora, si tú no estás comprometido y no eres confiable fíjate lo que puede ocurrir; una vez estaba en la ciudad de Lima, habíamos ido a hacer una experiencia llamada Cuerdas de la Consciencia que consistía en tomas de ayahuasca en distintos lugares de la región amazónica de Perú y Brasil; y al regresar a Lima, la noche de la toma se cortó la energía eléctrica en toda la ciudad; ahí nos dimos cuenta de lo que ocurría; entre los participantes había alguien que de todo lo que habíamos hecho en el viaje solo pensaba en esperar la siguiente toma, nunca hablaba de su experiencia, no había aprendido algo, cuando nos dimos cuenta de esto tuvimos que hablarlo y separarlo del lugar, en ese momento volvió la luz en toda la ciudad ¡así funciona!, o sea, las señales son muy claras y concretas.

Parise en Perú en la experiencia Cuerdas de la Consciencia

Yo te puedo decir que aplicando los primeros seis pasos del método de la magia, recorriendo el camino del guerrero y del mercader, la sustancia te va a golpear la puerta: prendes la radio y están hablando de la sustancia, subes al ómnibus y escuchas una palabra parecida al nombre de la sustancia, se cae un libro y justo queda abierta una página donde hablan de eso mismo. Lo que trato de decir es que no hay duda de que te está golpeando la puerta, esa es la señal.

Lo mismo ocurre con el tema de los animales o aliados de poder; a mí en una sola noche en la selva conocí a mis cuatro animales de poder, yo sabía de uno solo para mí –el águila, que es una tradición en la magia- esa noche pregunte si el águila era mi aliado de poder y me entraron los cuatro juntos en la misma noche; me entraron animales que no están en la selva; en la selva no hay ardillas, bueno, pues me apareció una ardilla delante ¿lo pueden creer?… a la mañana siguiente le dije al chaman que me había aparecido águila, colibrí, ardilla y lobo; salí a la ciudad y lo primero que me encuentro es a una persona con una camiseta con un lobo estampado y con las palabras en inglés “for you” (risas) o sea, comienza a haber una continuidad -que es precisamente lo que se espera del sacerdote (un puente)- donde lo que viste durante la toma es lo mismo que te encuentras en la vida cotidiana.

¿Esto ocurre siempre y cuando no te hayas despegado de tu resultado inicial?

¡Exactamente! tú le tienes que indicar porque con eso te ganas la confiabilidad. Vamos a ser claros: todas las mitologías recibieron al héroe cuando el héroe tenía que emprender una empresa heroica, si no, no ¿por qué recibieron los dioses a Hércules y no a Prometeo? porque lo que quería Prometeo era robarse el fueguito, y no se sabía para que, y lo que le dijo Zeus no era que no se podía llevar el fuego, sino que no se lo podía llevar como hombre; Prometeo tenía que acceder a un estado iluminado para poder tomar ese fuego, y mira como usamos el fuego los humanos, para lo primero que lo usamos es para armas de fuego; o sea, el fuego es lo mismo que la sustancia enteógena.

Prometeo lleva el fuego a la humanidad (oleo de Heinrich Friedrich Füger)

Que uno tome el enteógeno encendido, dirigiéndose a algo concreto, trabajando mundo interno y mundo externo como un sacerdote que une mundos, es todo un esclarecimiento; y esto también significa otra cosa… hay que hacerlo cuando hay que hacerlo, no hacerlo por hacerlo. Con respecto a esto los chamanes te dicen “es bueno tomar la sustancia…poquito”; es decir, la tomas una vez, dejas pasar un año, dos años, tres años, antes de volver a tomarla. Yo llegue a tomar durante once años ayahuasca una vez por año en una cierta fecha; hasta que llegó un momento en el que ya no se necesitó más. Porque pasa esto, cuando uniste los mundos como un pontífice o sacerdote y te los llevas al mago, las mismas cosas que puedes obtener con la sustancia, después las obtienes sin ella. Neurológicamente esto se ha estudiado, se sabe que se abren caminos neurológicos que tú los puedes recorrer después al irte a dormir por la noche; armas una escena mental parecida; te imaginas que estas tomando la sustancia, y como el psiquismo no puede diferenciar lo imaginario de lo real –cuando sueñas, todo es real.

Además, cuando soñamos producimos estas mismas moléculas endógenamente…

Claro, cuando soñamos uno puede decir que esta entre un colchón y una frazada; pero en tu mente todo lo que estás viendo es real; entonces, si tú te tomas la sustancia o simplemente imaginas que la estas tomando para el caso es lo mismo; pero claro, eso es cuando ya has abierto el camino. Entonces vamos teniendo un orden; todo esto que hemos hablado está contenido en la misma palabra enteógeno; primero está el ente, ese ente se las va a tener que ver con el adentro y con el afuera; los espíritus interiores que salgan a la luz, son los que te van a concitar los mismos obstáculos que te vas a encontrar afuera en la vida cotidiana para lo que tú quieras lograr.

Cuando te continúas dirigiendo a lo que quieres lograr –como Hércules- entonces efectivamente, viene el theos; te empezaran a surgir intuiciones, vislumbres, ocurrencias, soluciones o incluso potenciales muy fuertes. Una vez yo estaba con mi pareja tomando ayahuasca en la selva y era fuertísima la dosis; era imposible para mí y necesitaba vomitar, la gente le tiene miedo al vómito, pero no es un problema; la cuestión es que yo tenía que salir de la carpa en la que estábamos; salí de la carpa, el chamán me acompaño por las dudas, y la cuestión es que el resto de la noche me la pase afuera al aire libre –cosa que los chamanes contraindicaban por motivos de seguridad–. A la mañana siguiente comencé a hablar con mi pareja acerca de lo que durante la noche habíamos charlado y ahí nos dimos cuenta que ella nunca había salido de la carpa. O sea, charlábamos por telepatía… ¡¡seguimos la conversación por telepatía!! no sé si soy claro, estábamos conversando hasta que le dije ¡¿y tú como viste eso si no estabas al lado mío?!… es tal el puente que se arma, que cuestiones que uno supone no se van a dar en la vida cotidiana ahí se abren; claro, nosotros dos teníamos un resultado en común: la película de la que hablábamos antes, por eso se produjo un contacto así.

Ubicado lo anterior viene la parte más importante, que es la que la gente más desprecia de la actividad enteogénica: la genia…la genialidad. El genia es muy importante, porque eso es lo que de entrada le dio consistencia a todo; porque gen quiere decir nacimiento. La genética estudia el nacimiento, la genia es algo que yo quiera hacer nacer, lo cual nos remite al primer momento (nuestro resultado). Si yo no voy hacer nacer algo no hay genia, no hay genes, no se pone en marcha la genialidad de cada quien, el genio, el mago. Entonces, para que la genialidad se ponga en juego, para que me vengan vislumbres, potenciales y respuestas geniales y para que después todo en el día sea genial, hay que comenzar por el ente, que me comunique con el theos y por último el genia será el resultado. La gente quiere únicamente el  theos y el genia; y del theos y el genia como no ponen en juego que es lo que quieren hacer nacer (el gen) entonces la experiencia queda repartida en una cosa inocua, que en el mejor de los casos es inocua y si no directamente es perjudicial.

Por eso hablamos de sustancias enteo-gén-icas; son para comunicarse con el genio que está dentro de la botella, la misma botella que contiene a la sustancia, y cuando ese genio salga de ahí y despliegue su poder te preguntara “¿para qué me hiciste salir?” y si tu estas extraviado el genio se aprovechara de ti; esto es lo que pasa con los enteógenos, cuando la persona esta extraviada es lo que cuentan los mitos que ocurre: “¡pide tres deseos! … espera… te quedan dos… no me apures… te queda uno” (risas).  

Creo que hemos dado una muy buena especificación del tema, en un tiempo que si bien es concreto y tal vez limitado, nos ha permitido dar un mapa, un método y una visión muy global de porque hay que usar estas sustancias, sí que hay que usarlas y también porque no hay que usarlas -cuando es por una simple cuestión pasatista es como ir a buscar a los dioses para cosas que son de tu ego- y sobre todo, que si yo quiero la enteogenia, la genia del final es lo que de entrada debo de tener claro, a donde voy; genia en el sentido de genialidad pero también para generar a través del gen, generar algo para mejorar mi vida y la raza humana. No tengamos miedo, la magia es para generar cuestiones que me exijan un viaje interior, que es el testimonio de esas cuestiones que logre y que jamás las hubiera logrado desde el hombre en mí, por eso es el camino del héroe, héroe significa eso “más que hombre, pero menos que dios”; y los enteógenos no tienen sentido si solo quiero hacer cosas de hombre nada más, o si quiero dar el salto hacia dios sin haberme exigido ir al límite del caparazón de lo que el hombre puede ser.

Haciendo una recapitulación, podemos decir que lo fundamental es saber el resultado que queremos alcanzar antes de emprender cualquier experiencia enteogénica ¿para ello también es necesario conocer nuestra falla?

La misma sustancia me va a mostrar eso, me va a enseñar cosas que me van a salir a aterrar, a desviar, a convencer de que no voy a poder realizar mi resultado; y todas esas cosas son por las que tengo que dar gracias dentro mío porque la sustancia me las está mostrando despiadadamente; es el maestro disfrazado de enemigo, recordemos que el maestro que se disfraza de enemigo mientras te empuja te pone el pie y te hace la zancadilla, y de ti depende seguir caminando o detenerte.

Seguir caminando hacia el resultado…

Si o si,  si esto lo haces durante el mismo ejercicio enteogénico te trae más cuestiones –esto es muy importante, gracias por el reconto– porque para hacerlo en el ejercicio yo tuve que entrenar mi mente de día; por eso decíamos, si de día yo seguí dirigiéndome hacia mi resultado, en el ejercicio voy a poder seguir dirigiéndome, pero sí de día delante de cada cosa que me dice “tú no puedes, tú no debes, tú no tienes o tú no sabes”  yo me freno, durante el ejercicio ocurrirá lo mismo, por eso es que tiene que ser una continuidad moebiana, como un puente que conecta; lo cual significa que yo me gané la confiabilidad de día y durante el ejercicio enteogénico.

Y según entiendo, esta continuidad se extrapolaría a todas mis experiencias enteogénicas, ¿cierto? …si yo dentro de un tiempo vuelvo a tener una experiencia con sustancias ¿se sigue considerando parte del mismo camino?

Es muy importante esto que ubicas; digamos que hay una regla: mientras no hayas aplicado lo que surgió en la toma anterior, no tienes derecho a la toma siguiente. En la toma anterior surgió algo y yo dije “voy a seguir tal camino” o “ya entendí lo que tengo que hacer para llegar a tal etapa”, como lo que te comentaba antes de mi experiencia, cuando dije “ya entendí como llegar al actor principal de la película” ahora tengo que dirigirme a eso hasta conseguirlo, cuando ya lo conseguí entonces tengo derecho a la toma siguiente.

Mientras no apliques tienes prohibido avanzar.

¡Exactamente! es como en artes marciales, no se te enseña el golpe siguiente hasta que en combate hayas metido el anterior, si no puedes o no sabes ponte a practicar. Esto es importante, una vez en una las tomas a mí me abrió la puerta esa palabra que dije recién: practicar. Me dieron la sustancia chamanes que inicialmente no me la querían dar gracias a decir esa misma palabra, porque no hable de toma, hable de práctica, “¡ahh! eso es serio, vas a practicar”  me dijeron; o sea, uno practica y sigue practicando aunque no le salga. Una toma es algo muy reducido, cuando lo nombré práctica, ahí se me abrió la puerta; las palabras abren puertas en esto; por eso hay que hablarle y decirle a la ayahuasca o a cualquier sustancia para que la quieres,  expresárselo con palabras, y esto es parte del ritual; el cual en realidad varía, para ser sincero no he visto dos lugares del mundo donde hagan el mismo ritual, pero lo que tienen en común es que hay que hablarle, cuando no es así estas en un lugar en el que no tienen mucha conciencia de lo que hacen.

Y si tú tienes en claro esta aproximación a la sustancia referenciadote en lo que quieres generar, entonces salimos de esta dialéctica de realizar estas experiencias solo en una cultura originaria y no en una sociedad occidental…

Claro, te digo que tengo en mi quinta en Buenos Aires la sustancia en la nevera, esperándome para el momento exacto, la misma que yo tuve que ir a buscar veinticinco o treinta años atrás a la selva, ganármela y ahora la tengo ahí.

Eso me lleva a una última cuestión, ¿no siempre cuando estamos en este momento de estar frente a la sustancia es porque esto es señal de que nos estamos dirigiendo a nuestro resultado?  ¿o puede ser una señal de que nos dirigimos a algo más?

Mira, viste que el símbolo universal de la oración es este (pegar las palmas de las manos a la altura de la boca), este es el símbolo universal de lo sagrado y básicamente dice que si yo no voy hacia eso, eso no viene hacia mí; por eso las manos se unen a nivel de la boca, yo le tengo que decir, ¿pero eso que significa? …si yo no voy hacia eso, eso no viene hacia mí, pero si eso todavía no vino hacia mí, ahí es donde debo hacerme la pregunta acerca de si la sustancia ha estado tocando en realidad la puerta ¿me ha dado señales continuamente?, porque si no es así entonces yo estoy queriendo entrar en un campo que no me corresponde. Creo que es muy claro, me tiene que dar señales continuamente de que ha llegado el momento, si no es un capricho mío, quiero tomar la sustancia porque mi amigo va a tomarla. Repito, si yo no voy hacia eso, eso no viene hacia mí; si yo no voy hacia lo sagrado, lo sagrado no viene hacia mí; pero lo sagrado me tiene que mostrar que viene hacia mí, para que entonces nos encontremos en ese terreno que es el de la palabra, la oración; entonces yo puedo tomar la pócima y decírselo, hablarle. Creo que queda muy claro ese punto de cuando si y cuando no.

Realmente agradezco enormemente esta posibilidad, me ha gustado muchísimo hablar de un tema al que habitualmente se le tiene miedo, se le esquiva o sencillamente no entra dentro de lo que la gente pregunta.

Ciertamente es controversial…

No tendría que serlo si está bien orientado.

Hace poco estuve en una conferencia sobre este tema y alguien en el público dijo “¿entonces hay que “drogarse” para poder acercarnos a dios?” pero tú desde el principio estableciste que de acuerdo a las palabras con las que nombremos la experiencia así será lo que vamos a obtener.

Claramente, mira, recuerdo la noche que tome por primera vez en mi vida una sustancia enteógena; salí tan decepcionado porque mi viaje había sido hermoso, divino, una maravilla, pero cuando empecé a escuchar a quienes estaban alrededor decían cosas tales como “…y yo era una como una lombriz que iba por la vida…”  y yo pensé ¡¿para eso te la tomaste?! …para arrástrame por la vida no me hace falta tomarme una sustancia (risas). Entonces, ahí podía uno ver donde estaba el problema; claro, en ese momento yo la había ido a tomar para experimentar, no tenía toda esta clarificación; entonces la sustancia me mostró amplificadamente –gracias a la cantidad de compañeros que habían tomado ese día- que pasa si uno solo toma enteógenos para experimentar.

Entonces, efectivamente, el camino de la sustancia es un camino para ubicarlo en el lugar que corresponde; séptimo paso del método de la magia, tercera fase de la rueda mandálica –el momento sacerdotal- y en la vida cotidiana tengo que defender lo que me traje del mundo de los cielos, tiene que haber una continuidad y por eso también para encontrarme con ese mundo de los cielos, en mi día tienen que haber señales; defender aquí, lo que trajimos de ahí, y entonces de ahí nos vendrán más cosas; pero si no sabemos para qué es todo esto ¿porque el “ahí” habría de invertir energía, posibilidades y caminos en este tiempo si eso no va a mejorar el universo?.

Las sustancias se desperdician en ti…

Claramente, y se te burlan, por eso terminas siendo una lombriz que se arrastra por la tierra… o puedes ser un genio que se encontró con toda la magia y la realización y de verdad, esa genialidad te la llevas a tu vida cotidiana.

Muchísimas gracias por esta entrevista, José Luis.

Muchísimas gracias a ustedes, ojala que este rato haya valido -no la pena- sino la alegría.

Entrevista realizada el 23 de Noviembre del 2017 por Ibrah Gebrail y Adrián Gómez

Agradecimientos especiales a Vale Ria por la filmación del encuentro y a Damián Chiapella por su apoyo permanente en la organización y concretización del mismo.

Conoce más sobre la investigación y enseñanza de José Luis Parise en la web de la Escuela de Iniciación Psicoanálisis–Ocultismo.

www.edipo.org

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